Liderazgo
Siempre
hemos entendido por “líder” a la persona que es referente para un grupo de
personas. Es aquella que encabeza algún movimiento, grupo o institución y que
se ha ganado el respeto de las otras personas que la siguen y que se apoyan en
sus acciones o decisiones. Asimismo, no es difícil relacionar este concepto con
el de un rol o perfil claro: un buen líder tiene fuertes habilidades en
establecimiento de metas, delegación, comunicación, control y motivación para
que su equipo funcione adecuadamente.
Pero, ¿os habéis parado a pensar en por qué existe el liderazgo? La respuesta es sencilla. Su importancia recae en que es la pieza clave para la supervivencia de cualquier organización. Es fundamental contar con un líder cuya capacidad de guiar sea suficiente para que, con un buen control y planificación, dicha organización salga adelante.
Es más fácil imaginar un líder que detectarlo. O eso creemos, porque líderes hay en todas partes. Hasta la persona más insignificante para ti o que menos te esperes, puede ser tu líder. Y quizás no lo sepas porque no destaca entre los demás. Entre nosotros, un buen líder es el que pareciendo uno más, es capaz de dirigir a todo el que le rodea.
Esto puede que sea porque siempre hemos asociado ciertos personajes al liderazgo. Igual por la influencia de películas como “300” cuyo claro líder es Leónidas, o “Gladiator” siendo Máximo Décimo Meridio su máximo representante. Ejemplos como estos han contribuido a la estrecha relación entre un líder con un héroe musculoso, alto y fornido, dejando en un segundo plano que cualquier persona, hoy en día, puede tomar las riendas.
Lo complicado viene ahora.
¿Sabríais decirme cuántos tipos de liderazgo existen? Seguro que estáis
pensando menos de los que realmente son. Vayamos por autores. Según el
psicólogo, periodista y escritor estadounidense, Daniel Goleman, hay diversos
tipos de líderes: los disonantes y los resonantes. La diferencia entre estos es
que los primeros no empatizan con sus seguidores y los últimos, por el
contrario, sí lo hacen.
Además, estableció una clasificación del perfil de líder más allá de la empatía. Estos son: líder autoritario, timonel, visionario, afiliativo, democrático y coaching.
Por su parte, el abogado y
consultor americano, James C. Hunter, conocido por su labor de coaching y
formación acerca del liderazgo y organización en el mundo empresarial, destacó
algunas características de los líderes en su libro La paradoja. Estas
son:
- Paciencia: mostrando dominio de uno mismo.
- Afabilidad: prestar atención, apreciar y animar.
- Humildad: ser auténtico y sin pretensiones ni arrogancia.
- Respeto: tratar a los demás como personas importantes.
- Generosidad: satisfacer las necesidades de los demás.
- Indulgencia: no guardar rencor al que nos perjudica.
- Honradez: no engañar a los demás.
- Compromiso: atenerse a las propias elecciones y decisiones.
Una
vez vistos los tipos de liderazgo, es fácil identificar los atributos que
deseamos para el líder de un proyecto en el que nos queramos involucrar. Para
mí por lo menos sí. Por ejemplo, una amiga mía de toda la vida quiere abrir un
negocio y me ha pedido si puedo ayudarle con su difusión. Yo sería la encargada
del marketing digital. Pero para dedicarle tiempo a su proyecto y quitar tiempo
del mío es necesario que vea un mínimo de viabilidad.
Para ello, de los atributos
comentados anteriormente me fijo en el compromiso, la paciencia y el respeto.
Es fundamental que el líder, en este caso mi amiga, me transmita dichas
características para yo poder seguirle sin un ápice de duda. Yo lo hago como
favor, pero ella me quiere recompensar con una parte de los beneficios. Y aquí
es cuando entra el rol de líder creativo. Que no me olvido de él. Este genera
un ambiente que fomenta la autonomía, la capacidad de dirigirse a uno mismo y
proporciona la oportunidad de ser cada vez mejor, comenta el autor
estadounidense, Daniel Pink. Asimismo, facilita que las personas persigan una
causa más grande que ellas mismas.
Cuando un líder es capaz de motivar a sus seguidores, está haciendo mucho más que guiarlos. Pero los resultados no se pueden predecir. Eso dejo que lo adivinéis por vuestra propia cuenta, como muchas otras cosas.
