Las 48 leyes del poder



Hablemos de Robert Greene. Es posible que no os suene, pero estamos ante un gran psicólogo y escritor estadounidense conocido por sus libros en materia de estrategia, poder y seducción. Ha escrito cinco superventas internacionales: Las 48 leyes del poderEl arte de la seducciónLas 33 estrategias de la guerraLa Ley 50 Maestría. Su trabajo ha sido adoptado por la industria del hip hop y se representa a veces como manipulador e inmoral por reconocidos periódicos como The Sunday Times.

El primer libro, Las 48 leyes del poder, publicado por primera vez en 1998, es una guía práctica para cualquiera que quiera tener u observar el poder, así como armarse contra él. Las leyes son una destilación de 3.000 años en la historia universal de la energía, basándose en las vidas de estrategas y figuras históricas como la reina Isabel I y Alejandro Magno.

Este superventas internacional ha vendido más de 1,2 millones de copias en los Estados Unidos solamente y es uno de los libros más solicitados en las bibliotecas de prisiones estadounidenses.  Es popular y muy conocido por políticos como Fidel Castro, quien leyó y analizó detenidamente el libro. Además, Las 48 leyes del poder ha sido mencionado en canciones de Jay Z y Drake, entre otros, así como utilizado para hacer frente a productores de cine problemáticos. 

Los libros de Robert Greene tienen mucho que ver con El arte de la guerradel famoso estratega militar chino, Sun Tzu, ya que dicho libro también trata sobre tácticas y estrategias, en este caso militares, aunque posteriormente han sido aplicadas en los más diversos campos de la actividad humana como la política, la diplomacia, los negocios, la gestión de conflictos, los deportes y la vida cotidiana. Este es considerado uno de los mejores y más vigentes libros de estrategia militar de todos los tiempos cuyas advertencias han tenido influencia a lo largo de la historia sobre grandes estrategas de la guerra y la política de Oriente y Occidente como Mao Zedong, Nicolás Maquiavelo o Napoleón Bonaparte.

Centrándonos de nuevo en Las 48 leyes del poder, fue hace un par de semanas cuando tuve que hacer en clase una actividad con este libro. Por parejas, debía escoger una de las leyes, analizarla y exponer sus características. La elección fue la ley número 4: Diga siempre menos de lo necesario. En resumen, su contenido quiere decir que cuanto más se dice, menos se controla la situación ya que existe una mayor probabilidad de soltar alguna tontería. A veces es mejor decir poco, pero bien dicho, a decir mucho contenido banal. El silencio otorga autoridad y respeto.

Además, esta ley pone como ejemplo al rey Luis XIV. Cuando los paisanos eran elegidos para presentar dos posturas opuestas sobre un tema del Estado, Luis XIV solía escuchar en silencio con expresión enigmática y sólo se limitaba a decir “ya veré” una vez finalizada la exposición y preguntada su opinión.

Esta “máscara” de pocas palabras hace imposible a quien la rodea saber con exactitud cuál es la posición del que la lleva. Así, nadie podía engañar al rey diciéndole lo que creía que él quería oír, ya que nadie sabía qué era lo que deseaba oír. Al hablar y hablar ante el silencioso Luis XIV, los cortesanos revelaban más y más sobre sí mismos, información que luego el rey utilizaría contra ellos de manera muy eficaz. A la larga, su silencio aterrorizaba y sojuzgaba a quienes lo rodeaban. Ése era uno de los pilares de su poder. 

“En muchos aspectos, el poder es un juego de apariencias, y cuando se dice menos de lo necesario parecerá inevitablemente más grande y poderoso de lo que en realidad es”, dice Greene en su primer libro. La verdad es que cuantas más leyes lees, más te sorprende. Este libro tiene una capacidad fascinante de despertar el sentido de la reflexión a cualquiera que lo lee. Verás que cada ley te va a hacer abrir los ojos en más aspectos de lo que creías y que 48 se quedarán cortas. Cierto es que cada ley tiene más razón que la anterior, pero sin duda, mis favoritas son la ley número 4 y la ley número 20: No se comprometa con nadie.