Kanban
No sé si sabréis
el significado de la palabra “Kanban”, pues para mí era totalmente desconocida hasta
hace un par de semanas. El concepto Kanban tiene su origen en la industria
textil japonesa de principios del siglo XX y se trata de un método de gestión
ágil de tareas, formando parte de las metodologías ágiles.
Kanban es una forma de ayudar a los equipos a encontrar un equilibrio entre el trabajo que necesitan hacer y la disponibilidad de cada miembro del equipo. Este se basa en una filosofía centrada en la mejora continua, donde las tareas se “extraen” de una lista de acciones pendientes en un flujo de trabajo constante.
Esta metodología está implementada por medio de tableros Kanban. Aquí, el trabajo se muestra en un proyecto en forma de tablero organizado, por un lado, por columnas que representan una etapa del trabajo, por ejemplo, el trabajo pendiente, el que se encuentra en proceso y el terminado y por otro lado por tarjetas que representan las tareas individuales de cada miembro del equipo y que avanzan a través de las diferentes columnas hasta que estén finalizadas.
Pero Kanban no es la única metodología ágil que existe. Hoy en día hay una gran variedad que se pueden aplicar en función de la naturaleza de la empresa y de la organización de sus procesos internos.
A diferencia de Kanban, Scrum más que una metodología de trabajo, es un marco de referencia. Se centra en buscar los problemas que nos impiden ser más productivos para trabajar en las soluciones. De todos los métodos ágiles, este es el más aplicado y posiblemente el que más aplicaciones tiene.
Este modelo se basa en una lista de trabajo pendiente y se inicia con una reunión de planificación de tareas, por eso, ofrece una estructura sencilla e integrada para que los líderes del equipo respalden el trabajo. Durante el proceso, el equipo tiene una cantidad preestablecida y limitada de trabajo y tiempo para cada tarea. Este nivel de priorización integrado se combina con responsabilidades claramente definidas, lo que garantiza que todos sepan de qué son responsables en todo momento.
Por otro lado, con el modelo en cascada o Waterfall, los proyectos se dividen en diferentes fases que se deben completar en un orden secuencial. Ninguna puede comenzar hasta que la anterior haya finalizado. En general, cada fase termina en un hito del proyecto que indica que puedes comenzar la siguiente.
Este método debe su nombre a la forma que tiene el esquema del proceso, similar a una cascada donde las fases del proyecto “caen” a la siguiente.
La implementación de esta metodología requiere mucha planificación y preparación por adelantado. Una gran parte de la gestión se centra en crear un plan de proyecto consolidado para que el equipo comprenda claramente los requisitos y restricciones del proyecto antes de comenzar con el trabajo. Esto se debe a que, una vez se inicia el proyecto, no siempre es posible realizar cambios o adaptar las fases ante un problema.
El uso de las metodologías ágiles se generalizó debido a las amplias ventajas que ofrece. Estas son algunas de las más importantes:
- Permiten adaptar el proyecto a medida que avanza
- Facilitan encontrar los errores de manera sencilla
- Consiguen una retroalimentación más rápida de los usuarios finales
- Los proyectos son más transparentes
- El equipo necesita tener una base sólida y habilidades
- Se requiere un alto nivel de interacción entre el cliente y los desarrolladores
- Existe el peligro de que la falta de límites del proyecto conduzca a una expansión descontrolada
- Al inicio del proyecto es difícil determinar con precisión la cantidad de tiempo y dinero que se necesitará para completarlo
De cualquier modo, incorporar una de estas estrategias a tu entorno profesional es asegurarte la victoria. En mi caso, es un aliciente muy bueno para aplicar en los trabajos en equipo que hago en mi ámbito académico. Al introducir una de estas metodologías ágiles en mi grupo, el trabajo se vuelve mucho más fluido y dinámico, optimizando el tiempo al máximo para obtener una mayor probabilidad de éxito en los resultados. Y vosotros, ¿cómo las aplicaríais a vuestra situación académica o laboral?

