Gente tóxica
Este autor pasará a la historia por popularizar el término “gente tóxica”, el cual apenas era utilizado antes de su bestseller, haciendo referencia a esos individuos que nos hacen peores como personas. Pero, ¿quién es es esa gente tóxica?
En el libro,
Stamateas detalla cómo se comportan ciertos roles negativos en el día a día.
Estos son: mete culpas, envidioso,
descalificador, agresivo verbal, falso, psicópata, mediocre, chismoso, jefe
autoritario, neurótico, manipulador, orgulloso y quejoso. A través de estos
ejemplos, se muestra cómo dichos comportamientos dificultan el desarrollo de la
actividad de un grupo, pudiéndolo hacer totalmente inoperativo, así como
algunos consejos sobre cómo protegernos, lidiar y deshacernos de ellos para que
no nos afecte.
No siempre las personas que tenemos a nuestro alrededor tienen efectos positivos sobre nosotros; a veces, nos llevan a tener conductas o sentimientos que no hacen más que dañarnos debido a su negatividad y su manera tóxica de enfrentar la vida. Gente así hay en todas partes, sólo tienes que detectarla y alejarte de ella, pues los riesgos que corres si no lo haces son más graves de lo que parece.
De cualquier manera, las personas tóxicas crean innecesariamente complejidad, conflictos y estrés. Y es que, en realidad, todas las personas tenemos algún rasgo tóxico, no obstante, esto no va más allá de una reacción inmadura frente a algo; por el contrario, la gente tóxica de naturaleza actúa de esta forma siempre. Cuando digo “rasgos tóxicos” me refiero a esas partes de nuestra personalidad en las que somos inmaduros (porque nunca se es maduro del todo), que sabemos que existen y que de una manera u otra las intentamos mejorar. En cambio, la gente tóxica funciona a partir de estos rasgos negativos porque ni siquiera es capaz de reconocer que los tiene, los niega y prefiere culpar por sus problemas a los demás.
Juntarnos con
personas así es arriesgarnos a que estas desordenen nuestra vida y estabilidad
emocional en muchos aspectos. Son capaces de hacernos sentir culpables, de
impedirnos estar relajados y cómodos, de resentir nuestra autoestima y de hacernos
perder los papeles en diversas ocasiones. Dicho de otro modo, nuestras emociones
son invadidas por pensamientos negativos que consiguen rebajarnos a su nivel.
Por lo tanto, ante gente tóxica: inteligencia emocional. Debemos ser más listos que ellos e ignorarlos, evitar el contacto y marcar nuestros límites. Sé que, mantener una distancia emocional requiere conciencia y no siempre se puede impedir que alguien toque nuestros puntos débiles, pero es parte del proceso. Inténtalo y si tienes la oportunidad de leer el libro de Bernardo Stamateas para seguir sus consejos más al detalle, mejor que mejor.