Roles de equipo
En este mundo
todos representamos un rol. Puede que este responda a nuestra verdadera
personalidad, sintamos que somos un “yo” y le asignemos una serie de
características con las que nos identifiquemos. Somos una identidad y en base a
esta, actuamos para dar algo de coherencia y cordura a nuestra vida. Eso ya es
interpretar un rol.
Pero, ¿creéis
que la personalidad determina nuestro rol en un equipo? La evidencia científica
indica que sí, que esta, cuando se aplica a las interacciones en un equipo
determina, en gran medida, el rol que adoptamos en él.
Existen diversas clasificaciones que señalan qué roles podemos adoptar cuando trabajamos en equipo. Entre otras, os presento estas cuatro con sus respectivos enlaces por si os interesa saber cuáles son los vuestros:
Estos test puede
que te definan al 100%, o puede que no. Yo, por ejemplo, al hacerlos tuve una
mezcla de sentimientos encontrados con los resultados ya que había algunos que
estaban en lo cierto y otros con los que no me sentía tan identificada puesto
que se contradecían unos con otros. No obstante, en líneas generales los
resultados me definían como una persona artística, extrovertida, intuitiva,
innovadora, emprendedora, responsable, cordial y analítica. De todos estos
adjetivos, me quedo con uno: responsable.
A pesar de
considerarme verdaderamente intuitiva y extrovertida, en todo momento he
cumplido con mis obligaciones. La responsabilidad forma parte de mi día a día.
Terminar con lo que empiezo y lograr lo que me propongo ha sido mi fuerte desde
siempre, y puedo decir que es uno de los aspectos de mi personalidad que más me
enorgullece. Por ello, de todos los roles de equipo que existen, mi papel sería el del implementador.
“Estos son
individuos altamente disciplinados y autocontrolados que pueden ignorar sus
propios intereses para enfocarse en las necesidades del equipo. Son ordenados,
prácticos y excelentes para llevar las ideas a buen puerto”, explica el blog
Web y Empresas. Del mismo modo, en mi entorno de trabajo es necesario el orden,
el compromiso y la habilidad para cumplir con las tareas en el plazo indicado a
pesar de las posibles contrariedades que lo pudieran obstaculizar.
Así, he empezado por daros una definición de mi personalidad y del rol de equipo que puedo adoptar según los resultados de los test: ahora vamos con mi propia reflexión acerca de mi carácter y temperamento.
Cómo me defino
yo en cuatro palabras: disciplinada, intuitiva, empática y sociable. Como ya he
mencionado en párrafos anteriores, quien verdaderamente me conoce sabe lo
responsable (que no autoexigente) que soy. Además, me dejo llevar mucho por la
intuición ya que en muy pocas ocasiones se equivoca y me muevo por sensaciones,
siempre corazón antes que razón.
Del mismo modo,
me considero una persona extremadamente empática. Siempre me pongo en el lugar
del otro y en todo momento mido mis palabras por si pudieran dañar a quien se
las digo. Por tanto, suelo evitar los conflictos y generar un entorno
agradable. Y por último pero no menos importante, soy una persona muy extrovertida.
No me cuesta relacionarme con otras personas, es más, me gusta y disfruto
conociendo a otra gente con la que comparta algún tipo de afición, o no,
cualquier persona nueva puede aportar a tu vida nuevas miras.
En definitiva, es necesario destacar los rasgos de tu personalidad para identificar cuál puede ser tu rol en un equipo de trabajo y poder utilizarlo a tu favor. Tu manera de ser condiciona la manera de trabajar en grupo y es un factor que, aunque no creamos que esté presente, es el motor de todo equipo. Os toca, ¿cuál es el vuestro?
