Empieza por el porqué
En la toma de decisiones, todos sabemos qué hacemos. Es muy fácil identificar la propia acción, incluso la estrategia para llevarla a cabo: el cómo. No obstante, muy pocas personas saben el porqué de sus actos. La causa que nos empuja a decidir no siempre está clara ya que las respuestas profundas no las decimos en la primera pregunta, sino que tenemos que repreguntar hasta llegar a ellas.
El motivador inglés y autor de varios New York Times Best Sellers como Empieza con el porqué, Simon Sinek, en su conocido concepto “El círculo dorado”, desarrolla la idea de un patrón biológico que explica por qué nos inspiran algunos pensadores, organizaciones y, ante todo, líderes. Y por qué otros no. Sólo podemos extraer una conclusión: triunfará quien identifique el porqué de su razón de ser y de todo lo que le envuelve.
Además, en relación con este término, Sinek presentó una charla TED en 2009 que se convirtió en la segunda más vista de todos los tiempos, y todavía se encuentra entre las cinco primeras con más de 50 millones de visitas.
Decidir es complejo. La gran variedad de factores que influyen en una decisión la condicionan modificando sus consecuencias. Dichos factores pueden aparecer por aspectos externos (como el contexto) o por los internos (como nuestra declaración personal). Además, no siempre la decisión que tomamos es la acertada, en su mayoría porque no se ha reflexionado lo suficiente.
Esto me recuerda a un claro ejemplo mío: no solicitar un Erasmus cuando estudié Periodismo. Creí si me quedaba en mi zona de confort, en casa, con mi rutina diaria y sin complicaciones, me iba a ser mucho más sencillo sacarme un grado universitario. Además, pensaba que tenía muchas ataduras en España como una relación de 3 años. Pero cuando me di cuenta que estaba equivocada ya era tarde. Fallé, no hice caso a mi deseo de viajar y conocer mundo por no ver la decisión desde otra perspectiva y, en definitiva, por no reflexionarla lo suficiente, metí la pata.
Para que esto no pase, se debe tener muy claro lo que uno quiere. De aquí viene la importancia de planificar los objetivos personales. Formular, perseguir y alcanzar propósitos personales son las actividades más importantes en la vida de las personas ya que permite hacer altos en el camino para uno saber dónde está y hacia dónde va. Del mismo modo, es fundamental también que estas tengan un propósito general en su vida, que sea el motor que los lleve a enfrentar retos y dificultades en aras de lograr ese propósito principal.
Planificar es querer hacer las cosas y hacer que las cosas se hagan, y si estas están enfocadas a través de un pensamiento positivo hacia el éxito, el progreso y el crecimiento personal, mucho mejor. Así habrá menos probabilidad de fracaso y facilitará la toma de decisiones de la que tanto os he hablado. Así que a la próxima decisión que toméis, dedicadle siempre 5 minutitos más y no hagáis como yo, una mala decisión puede ocasionar grandes consecuencias.
