El viaje del héroe
No te sonará de primeras, pero el Viaje del Héroe del antropólogo y mitólogo estadounidense, Joseph Campbell, es una de las estructuras narrativas más populares de las ficciones y, en consecuencia, modelo de muchas de las películas que hoy en día podemos ver en cualquier sitio.
Dicho de otro modo, el Viaje del Héroe es un concepto acuñado por Campell en su famoso libro El héroe de las mil caras, para describir el modelo básico del relato épico en todas las civilizaciones. En esta línea, para que el “héroe” forje su personalidad y conducta, debe someterse a una serie de fases, pruebas y obstáculos. De ahí que todos nosotros, en cierta medida, somos héroes en algún o algunos aspectos de nuestra vida.
Las aventuras comienzan y terminan en el mundo ordinario, mientras
que las pruebas de superación se salen de la zona de confort. En consecuencia,
durante el viaje por un lado se trabajan los fallos y por otro se alcanzan las
metas, regresando de lo desconocido siendo diferentes de quienes éramos antes y
con el suficiente aprendizaje para cimentar una nueva normalidad. ¿Cuál es tu
viaje del héroe?
Igual así de primeras, no es muy fácil identificar tu viaje del héroe, por lo que pondré el mío como ejemplo a ver si te sirve de inspiración. Mi historia empieza cuando me admiten para realizar el Máster oficial universitario de Comunicación Transmedia en la Escuela Politécnica Superior de Gandía, no obstante, no es hasta septiembre cuando comienza realmente la aventura.
Desde un primer momento tenía claro que iba a vivir en Valencia, pues es donde tengo mi segunda residencia y alquilar un tercer piso estaba fuera de mis posibilidades. Por lo tanto, tenía que desplazarme entre Gandía y Valencia todos los días. Antes de comenzar las clases, investigué cómo moverme en transporte público, pero no había buena combinación de viajes y no coincidían con mi horario, pues yo tenía las clases por la tarde. Ante tal circunstancia, mi hermana se prestó a dejarme su coche un tiempo y así poder moverme con más facilidad los primeros días en los que todo era desconocido para mí y yo apenas había conducido fuera de Albacete, mi ciudad natal.
Fue entonces cuando llegó el momento. Me tuve que ir. Lo estaba
haciendo. Ahí crucé el umbral. Al principio tenía mucho miedo y respeto ya que
no conocía la zona ni las carreteras, pero Google Maps fue mi fiel aliado en
todo momento. Por suerte la ida fue todo sobre ruedas, pero a la vuelta
apareció un fenómeno meteorológico que no me esperaba: la lluvia. De noche y
con lluvia la conducción era todo un reto para mí, ¡quién me iba a decir a mí
que iba a ser capaz de lo que hice!
Durante el camino, pues viajé yo sola, me era imposible no
reflexionar sobre lo ocurrido. “Oye pues tampoco está tan mal”, pensaba. Fui
consciente de lo que había sido capaz y tenía una mezcla de emociones que ni
siquiera ahora soy capaz de describir.
Ya en Valencia, asumí mi año. Si iba a pasar así el resto de
días, tenía que tomármelo de la mejor manera posible. Fue entonces cuando
barajé opciones para que los viajes se hicieran más amenos, la posibilidad de
abrirme un BlaBlaCar o incluso llevando y trayendo a mis compañeros de clase.
Aunque he de decir que, si algún día tenía que volver a viajar sola, no iría a
suponer ningún problema ni preocupación para mí. Ya estaba concienciada.
Mi vuelta a casa: no habían pasado ni 24 horas y ya estaba otra
vez de camino a Gandía. “Todo es hacerse”, “ya le he cogido el truco”, “esto es
práctica”, “podría ser peor” le decía a mi madre mientras hablaba con ella por
teléfono. Y así he seguido. Casi un mes después sigo cogiendo el coche (ya no
el de mi hermana, sino otro antiguo de mis padres que no utilizan) para moverme
y viajar por ambas ciudades. Ahora lo hago de manera automática, con la cabeza
fría y las ideas claras.
Aunque ahora mismo no sea realmente consciente de ello, esta aventura me ha hecho madurar y beneficiarme de cara a un futuro no muy lejano. Salir de nuestra zona de confort para superar obstáculos no es fácil, pero siempre se sale. La más mínima situación complicada puede suponer uno de los tantos viajes del héroe que vamos a tener a lo largo de nuestra vida. Afrontemos las adversidades y salgamos gloriosos, de eso se trata vivir. Ahora os toca a vosotros.