El valor del aprecio


Criticar a otras personas no las anima a cambiar su comportamiento. La crítica es innecesaria porque pone a la otra persona a la defensiva y hace que trate de justificarse y es también peligrosa ya que lastima el orgullo, hiere el sentido de la importancia y despierta el resentimiento.

¿Cuántas veces has criticado la forma de ser de las personas? Y, ¿cuántas veces has valorado negativamente la personalidad de tu entorno? Yo, inconscientemente, más de las que me gustaría. En cualquier situación en la que se presenten acciones de liderazgo y/o poder como la toma de decisiones, tiendo a criticar el comportamiento de los otros. En 2019 lo descubrí, cuando por elegir el destino de las vacaciones de verano casi me quedo sin amigas.

Hemos aprendido a convivir con el fallo y el error, a quedarnos siempre con lo malo y a ver sólo lo negativo, incluso nos crea desconfianza aquella persona que solo habla bien de los demás. Tenemos tan interiorizada la crítica que no damos paso al cariño y al aprecio, o lo hacemos en menor medida.

Inclinado a enjuiciar hechos y conductas generalmente de forma desfavorable”. “Ataque verbal o comentario negativo”. Así es como la RAE define una crítica. Como la propia definición indica, se juzgan las acciones de otros, como si tuviéramos la potestad de evaluar sus comportamientos. Pero para detectar las virtudes de otras personas no estamos tan rápidos. ¿Dónde queda el aprecio?

“Se aprecian las personas y se critican los hechos”. El escritor estadounidense de libros que tratan sobre relaciones humanas y comunicación eficaz, Dale Carnegie, en su libro Cómo ganar amigos e influir sobre las personas evidencia la importancia de evitar las quejas y críticas, supliéndolas con aprecios. 


Carnegie muestra una lista de consejos para tener relaciones personales amistosas y satisfactorias, fomentar los aprecios positivos y así evitar las críticas. Asimismo, muestra técnicas fundamentales para tratar con la gente, formas de convertirse en una persona agradable y de ganar a las personas empatizando y herramientas sobre cómo cambiar a las personas sin ofender ni despertar el resentimiento. Entre todas ellas, la palabra que más se repite es: interés.

Para este escritor, convertirse en una persona agradable es interesarse por los intereses de otra persona. Y cuánta razón. El interés es el punto clave de toda relación afectiva. Cuando una persona se relaciona con una buena predisposición e intención, es mucho más fácil hacer amigos y mantener el contacto con sus conocidos. Además, fomentar los aprecios positivos de otras personas evita las situaciones de conflicto y, sobre todo, las críticas.

Desgraciadamente este es un tema en el que no todos reflexionan, potenciando que los comentarios negativos y los conflictos sigan siendo comunes entre las personas. Os propongo un reto: pasad 24 horas únicamente viendo lo bueno del otro. Todo es acostumbrarse. Por algo se empieza y si esto pasa de boca en boca, cada vez seremos una comunidad más grande y por lo tanto habrá una mayor probabilidad de cambio. ¿Ponemos en práctica los consejos de Dale Carnegie?